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  • Hakone, 19 nen, natsu

    Hakone no Onsen ga suki desu.
    hakone_ki

  • Vivencias Camino (de Ibiltari)

    IBILTARIA

    Intentaré, de alguna manera responder a vuestras expectativas haciéndoos partícipes de algunas experiencias de Camino, experiencias personales en algún caso y también experiencias de las que he sido testigo en otros.
    También os diré que el aspecto que realmente me interesa del camino es el espiritual, sin embargo es necesario decir que entendiendo la belleza como un estímulo para el espíritu en el Camino es difícil separar lo cultural, lo natural, lo deportivo así como el paisaje humano.

    Sistematizar el ámbito de lo imprevisible tiene dificultades. Sin embargo, es precisamente en el mundo de lo inesperado y lo incontrolable donde la persona se encuentra más a sí misma como tal.

    Todas las experiencias sobre el Camino de Santiago son distintas, seguramente cada uno de los peregrinos, cada una de las peregrinas que vamos viendo pasar día tras día por nuestras ciudades y pueblos contarán algo distinto cuando vuelvan a sus hogares. Incluso después de días y días caminando juntos, compartiendo momentos y peripecias, nuestras vivencias y percepciones serán diferentes, individuales, personales. Cada Camino es un Camino propio, único diría yo. Como las relaciones humanas, como las relaciones de amor. De la misma manera que no hay pareja igual a otra, no hay amistad igual a otra no hay Camino igual a otro. Es importante tener esto en cuenta, porque algunas veces, cuando peregrinamos a Santiago esperamos vivir experiencias que han sido de otras personas, a veces hasta repetimos, repetimos esperando revivir una experiencia propia ya pasada. Esto no ocurrirá nunca.

    Yo voy a hablaros de algunos aspectos de mi experiencia que como todas es personal, si bien parecida, sólo parecida, a la de algunas otras personas a las que a lo largo de mi dedicación al Camino he ido encontrando en estos últimos años.

    Hace años un amigo de la juventud recurrió a mí para que acompañara a un grupo de adolescentes en su peregrinación hacia donde la tradición dice que se encuentra la tumba del Apóstol. Accedí gustoso si bien no tenía ni idea de dónde me estaba metiendo. En aquel tiempo yo iba a trabajar; mi misión era orientar a este grupo de gente joven en sus momentos de comunicación. Tenía que ayudarles a que hablaran de sus experiencias de Camino y de vida, a que compartieran sus vivencias y sus proyectos. Al margen de lo que se dijera, desde mi misión no era tan importante qué se decía sino la posibilidad de hacerlo, preparar el ambiente y provocar situaciones para que aquellos jóvenes participasen, expresando tanto sus ideas como sus sentimientos, inquietudes, proyectos. En aquella ocasión yo sólo descubrí parte de lo que podría haber en la Vía de las Estrellas. Sin embargo vi que la gente a la que yo acompañaba vivía experiencias bellas que sólo con dificultad conseguía expresar. Fue entonces cuando decidí realizar el camino en solitario en la primera ocasión en la que pudiera. Más bien, me di cuenta cuando terminé el camino, que había decidido volver a caminar. Tras dar el abrazo a la figura del Santo tuve la certeza de que pronto volvería. De alguna manera fui consciente de que muchas de las experiencias vividas y verbalizadas por aquellos chavales me habían afectado más de lo que cabría esperar.

    Y volví, esta vez solo. Mis relaciones con otros peregrinos no fueron adolescentes, encontré gente de todas las edades. Recuerdo de aquella ocasión a Carlos y Elena, los desde entonces buenos amigos de Donostia. También recuerdo a Huber y a su padre, dos gallegos que enamorados de nuestros hayedos recogieron una recién nacida planta de haya y la iban mimando en su bote de yogur , la plantica llegó hasta el Burgo Ranero, allí la dejaron morir dignamente, un haya del valle de Esteribar fue a morir a lomos de un peregrino en la planicie leonesa. También recuerdo de aquel viaje a la peregrina alemana que en la Cruz de Ferro entre lágrimas arrojó el trozo de pared que había separado en dos su país durante toda su vida. Recuerdo también, no sé si de aquel Camino o de otro a los dos jóvenes aragoneses, uno alto y flaco, el otro gordo y bajo, al pasar por el pueblo de San Nicolás del Real Camino el sol tiraba plomo líquido al suelo y una señora nos dijo por detrás:
    - ¡Pobres del alma!
    Mi amigo el aragonés bajo y gordo le dijo con ese tono que sólo saben poner las gentes nobles.
    - ¡Señora! ¡Del alma no, si acaso del cuerpo, sobre todo del pie izquierdo!. Llegamos riendo hasta Sahagún.

    Pero pasemos a mi relato del Camino; entremos en sus distintas etapas y en los posibles distintos significados que yo encuentro en cada una de ellas.

    Quiero hacer una relación entre el paisaje y la vivencia. Voy a intentar, desde los signos que descifro en el paisaje llevaros a las distintas vivencias que yo he podido experimentar.

    DE RONCESVALLES A TARDAJOS

    Me voy a adelantar un poco en el tiempo. Dentro de esta etapa voy a meter también los pormenores de la preparación. Considerad pues también que os hablo de todo lo previo a Roncesvalles. La organización de los preliminares, las dudas de acudir solo o acompañado, con coche de apoyo o sin él, los momentos en los que se llena la mochila, cuando se hacen los planes, cuando se decide sobre ir a pie o ir en bici. Todo esto puede ser convertirse en peregrino.

    Tierras Navarras, y Riojanas. Tierra rica, tierra verde, amable, espectacular, diría yo. Son las etapas del estreno. La Montañesa sube al peregrino, a la peregrina hasta la colegiata de Roncesvalles. Conforme se va dejando el valle del Ebro en dirección Norte, el peregrino toma conciencia de que se ha embarcado en algo más curioso de lo previsto. De repente se mete en el Pirineo, sube puertos y llega, por fin al primer punto de peregrinación. Realiza los papelotes y le preguntan sobre las razones de su viaje, pone una cruz, o dos, y no tiene muy claro por qué ha venido. Misa de seis (o de ocho que nunca me aclaro) después bendición del peregrino, es curioso ver como, independientemente de creencias casi todas las personas intentan llegar a esta bendición. Toma contacto con otras personas que al parecer tienen su misma intención.

    Duerme en el albergue y descubre que todo está preparado para acogerle y facilitar su llegada. Al punto de la mañana sale decidido a comerse el mundo. Mira y no se cansa de mirar, mira hacia fuera, mira las hayas que le hacen el arco triunfal en su inicio y que allá arriba se meten en las nubes. Mira los prados de Burguete, el verde es el rey. Es la mirada, la sorpresa, el asombro.

    Lleva la mochila llena de cosas, no ha olvidado el agua, tampoco la comida, la ropa... tantas cosas que va a necesitar a lo largo de tantos días. El peregrino se hace acompañar de aquellas pertenencias o bártulos que le dan seguridad, así los vemos con dos cantimploras o dos pares de botas, recientemente se ha generalizado el teléfono celular, será ésta la razón por la que alguna compañía telefónica esponsorizó el jacobeo?. ¿Dónde dormiré? ¿Habrá sitio en el albergue?. Tengo que comprar comida para el viaje. Por la noche tengo que llamar a casa. Que no me olvide, al llegar a Pamplona de ir a la farmacia. El Peregrino vive en estas primeras jornadas poco el presente y mira con preocupación al futuro inmediato, a ese futuro inmediato que quiere controlar y no puede. No sabe qué hay detrás de cada mata de boj o en cada uno de los pueblos por los que va a pasar. El peregrino ahora necesita seguridades, no sabe desprenderse de nada, todo le parece indispensable, todo es esencial. En los días sucesivos descubre con la lógica que imponen las cuestas que llevar tanta cosa imprescindible cansa mucho.

    En estas jornadas de comienzo las preocupaciones son simples, a veces se corre para conseguir buen sitio en un albergue u otro. Es la etapa del miedo a la noche y la falta de confianza; es la etapa en la que la trampa es el deseo de control y el eficacismo. El exceso de consumo. La tentación es querer asegurar el futuro y no vivir el presente.

    El cuerpo también da sus toques, en estas primeras jornadas la sensación es el dolor, planificamos largas marchas pero el Camino nos pone en nuestro sitio, poco a poco va haciéndonos suyos y así nos obsequia con dolor de uñas, de pies, ampollas, agujetas y escoceduras, con un poco de suerte dolor de tripas, de rodillas o de espalda, siempre la tortura de las correas de la mochila empotradas en nuestras clavículas. Por doler duele hasta el aliento. Y empezamos a tirar cosas, nos empezamos a desprender de todo lo que podemos, nos debatimos entre la inseguridad del poder necesitar alguna prenda a lo largo del camino y el alivio del desprendimiento. Vamos descubriendo que conforme nos despojamos de cosas caminamos más ligeros. Aprendemos poco a poco que la austeridad y la libertad van juntas. Las muchas cosas, lejos de darnos más libertad nos la quitan. (Es curioso, en este momento estoy escribiendo en un albergue, un peregrino brasilero me entrega su diccionario porque le pesa. Una peregrina ha escrito en el libro: 24.5.99: Nuestro segundo día de peregrinación ha sido más fácil. Parte lo hemos hecho por carretera para evitar el barrizal. Cuando hemos caminado por el sendero, ha sido magnífica la vista, el verde inmenso, los sembrados terminando de crecer para después madurar. La montaña al fondo. El río nos ha acompañado desde ayer: unas veces grande bravío, otras lento, amplio, pero siempre llevando mucha agua. Los grillos deleitan el caminar, los mirlos acompañan con sus trinos, las aves de rapiña revolotean por las alturas y ¡Hasta las palomas turcas hacen sus trinos! todo acompaña en este camino, en este encuentro.) Es una peregrina que mira, que oye

    La gente nos mira, nos damos cuenta de que es así. Nos preguntamos ¿Qué pensarán? tenemos un poco complejo de locos. Y seguimos adelante. Cruzamos Pamplona, la primera del Camino la llaman. Con su entrada espectacular entre murallas, con su salida ajardinada. Subiendo el puerto del Perdón pensamos que tal vez deberíamos haber dejado más cosas en la oficina de correos. Arriba, allá donde el camino del viento se cruza con el de las estrellas miramos hacia el norte por un lado y hacia el sudoeste por el otro. Es la primera gran tentanción, volver a Pamplona, tan cerca esta ciudad y tan lejos Compostela, seguridad o riesgo. Pero, Ultreia, adelante, mejor no mirar atrás si esta mirada nos va a hacer retroceder o cambiar de propósito. Pronto Puente La Reina. Vuelta las dudas, habrá albergue, sitio... además como se juntan los dos caminos igual aumenta mucho la gente... preocupaciones... Muchos peregrinos caminan juntos, hay una necesidad de controlar la situación.

    En los días próximos no faltarán oportunidades para descubrir la gratuidad. En Iratxe una fuente recuerda que con pan y vino se anda el Camino. No tomamos conciencia de lo que esto significa. Ligero de equipaje. Con poca cosa. Poco después un amigo nos pondrá un bordón en las manos y con una sonrisa nos ofrecerá los frutos de su huerta y un café. El bordón aliviará parte del dolor al que ya nos vamos acostumbrando, será una tercera pierna, una mano más larga que se apoya en el suelo. Este palo, que nos han dado gratis, recogido con mucho cariño, simple, austero, va a ser el mejor amigo y la mejor prótesis del camino y no habíamos contado con él, se nos da gratis, sí gratis, a las puertas del siglo XXI.

    Recuerdo en este momento a Edith, una jubilada francesa con la que caminé y un día me dijo:
    -Ibiltari, en la vida nos vamos encontrando con ángeles, son personas que nos ayudan y que con su ayuda nos dan un mensaje de amor. A su vez nosotros también somos ángeles para otras personas.

    Y vamos descubriendo que hay muchas cosas puestas a lo largo del camino para que nosotros las disfrutemos y podamos llegar a Santiago; cosas bellas, valiosas y vitales que no pesan en la mochila. Nos empezamos a sentir acompañados. Nos sentimos queridos e importantes por ello. Todo, absolutamente todo, está puesto ahí para ayudarnos a caminar.

    En las puertas de Logroño una mujer con su botijo, acceso a la ciudad por un puente que seguramente se construyó ahí para nosotros. ¿Habrá sitio en el albergue? ¿Cuántos kilómetros he hecho hoy? Llamaré a casa... Poco a poco estas preocupaciones van perdiendo peso aunque siguen ahí.

    Al llegar a Nájera es todo el pueblo el que recibe al peregrino, miradas limpias y acogida amiga. Todo en Nájera es camino. Al fondo el monte San Lorenzo, impresionante en el paisaje. Azofra, con su alberguico, su plaza y sus atardeceres. ¡Qué colorido al llegar a Santo Domingo! En Santo Domingo estás en tu casa, mejor servido sin ningún lugar a dudas. La mochila sigue pesando y decides meterle mano, descubres que hay cosas que no has usado, que te dan seguridad pero que te estorban y te desprendes y sientes alivio...

    Dicen de Santo Domingo que si canta el gallo o la gallina el peregrino está seguro de que llegará a Santiago. Pero están casi siempre en silencio. Tal vez sea que todavía no vamos ligeros de equipaje y que desde su jaula intuyen que no llegará el mismo caminante que está ahora a sus pies mirándoles con cara de asombro.

    Cruzamos otra cadena de montañas, bella donde las haya y en San Juan de Ortega nos vuelven a acoger, nos enseñan el capitel, nos lo cuentan, descubrimos que la belleza pesa poco. Nos sentimos parte de esos miles de peregrinos que llevan años asombrándose con el mensaje de este capitel bello, didáctico e increíble.

    En la entrada en Burgos, el Camino nos vuelve a poner en nuestro sitio. Parecía que habíamos llegado y caminaremos por un polígono industrial sin fin y lleno de ruido. Los semáforos son un insulto al peregrino. La tentación ahora se llama autobús urbano.

    El peregrino ya se ha desprendido de gran parte de su equipaje. Camina, ciertamente, más ligero.

    DE TARDAJOS A ASTORGA

    Paisaje llano, seco donde los haya. Planicies inmensas , trigales en verano. No hay sombras, no hay árboles, no hay arbustos.

    De repente no hay lugares hacia los que mirar, desaparece la espectacularidad del paisaje vivido hasta ahora. El único lugar de la creación hacia el que puede mirar el peregrino es hacia su propio interior. No hay otras distracciones, no hay mirada hacia fuera como en la etapa anterior. El peregrino se descubre a sí mismo creación, parte del cielo y de la tierra y consciente o inconscientemente se siente afortunado, objeto de amor, amable y amante, protagonista del amor de Dios. Son etapas de silencio en las que la tranquilidad va ganando terreno a las preocupaciones por el futuro inmediato que poco a poco van desapareciendo. Ya en la etapa anterior el peregrino fue desembarazándose de aquello que le sobraba, ahora camina con lo imprescindible y comprueba que hasta de lo imprescindible puede prescindir. Aparece la confianza, el dejarse llevar. Se toma conciencia de que las prótesis, el cúmulo de cosas imprescindibles es lo que nos impide avanzar a un objetivo más importante. Ve distractores en las necesidades innecesarias.

    Si en la etapa anterior predominaba el miedo a la noche, la necesidad de seguridades, el control y la eficacia, en esta etapa brota bendición, y la bendición es la esperanza de la nueva mañana. La noche se llena de sentido al ser la puerta del amanecer. No hay nada que controlar, todo viene dado. Todas las mañanas son frescas, nuevas, limpias, acuden a la cita como si fueran llamadas y todo estará preparado y a punto para avanzar. Recuerdo aquí al adolescente que conocí en tierras burgalesas, este chaval de 15 ó 16 años decía que lo más bonito del Camino es que cuando se levantaba por la mañana y daba los buenos días , esta expresión, decía, tiene el sabor de un deseo profundo, es que de verdad que se desean los buenos días.

    El cuerpo nos transmite una nueva sensación, el dolor se va quedando en etapas anteriores con el peso liberado. Ahora la llamada del cuerpo es más interna, es la sed. La sed apremiante o saciada, como angustia y como bendición. El agua fresca de las fuentes, el agua fresca ofrecida generosamente, gratuitamente. Van pasando casas pegadas a la tierra, del mismo color de la tierra y el peregrino tiene la misma sed que esa tierra. Y agradece el agua como esa tierra, convirtiéndose todo él en vida, como esa tierra.

    Alguien escribió estas frases en un albergue de esta zona, tal vez el primer albergue en secano:

    En este momento está pasando un remolino de viento tórrido. Ha levantado miles de briznas de paja de los trigales en plena siega. Hay un grupo de chavales y chavalas jugando en la plaza, sus voces son parte del coro de los pájaros, la tranquilidad es total y ya casi he olvidado el cansancio bruto de esta etapa. No hay nada que ver aquí, sólo hay que estar y sentir. Buen descanso. La llegada a Hornillos ha sido deliciosa, un hospitalero impresionante me ha abierto la puerta del cielo, la acogida ha sido total, he llegado tan cansado que creo que ha sido un ángel quien me ha abierto. Limpieza, orden y un plato de sopa a la mesa. Me he bebido la ducha. Me ha dado un tirón en la espalda y Angel, ese hospitalero increíble me ha dado un masaje, es curioso ver cómo ha encontrado el punto del que irradiaba el dolor.

    Estoy emocionado con todo lo vivido hoy, empiezo a entrar en el Camino y a sentir sus dones, su magnitud, su transcendencia. He leído el libro de peregrinos y escribiendo en él me encuentro en una paz total.

    Voy a intentar contarlo, describirlo, pero dudo que lo sentido se pueda describir. No sé decir por qué he llorado, no sé qué es lo que se me ha roto dentro, ¿Tal vez sea la autosuficiencia? ¿Tal vez se me ha roto la soberbia? Sea lo que sea lo que en esta ocasión ha comenzado a desmoronarse, hace surgir en mí profundos sentimientos de agradecimiento. En un mundo en el que todas las necesidades se tienen cubiertas, al llegar a lugares como éste descubrimos qué aspectos de nuestra más profunda humanidad quedan por cubrir. Es impresionante sentirse acogido gratis, sin esperar nada a cambio, es delicioso cuando te abrazan y te quitan la mochila de tu espalda encharcada. ¿Por qué se hace esto? ¿Por qué vamos a Santiago? ¿Por qué nos ayudan tanto a llegar? No será que es verdad que Jesús, como en Emaús, se nos aparece a los caminantes? ¿Pero en qué mundo vivimos? ¿Qué mundo estamos haciendo? Si lo simple es tan grande, ¿por qué no lo disfrutamos? ¿Por qué corremos tras la riqueza si la pobreza, la austeridad es tan rica?

    Acaban de pelearse los chavales. Se han reído de las orejas de uno de ellos... otro ha salido a pedirle perdón. Lo he sentado aquí, me ha dicho que a él no le gusta que le llamen marroncete... cosas de críos.

    Sigo sin entender mis cavilaciones ¿Para qué la seguridad si la precariedad nos pone en manos de los demás? No hay nada en el mundo como sentir la caridad de los demás para con uno mismo. Sigue el calor. ¿Tendrá que ver algo esto con el nombre de Horno-Hornillos? ¡Qué bien se está a la sombra! ¡Qué rica está el agua!.

    Hay muchos caminantes que saltan esta etapa, larga, seca y profunda a lomos de un autobús o de un tren. ¡Jamás sabrán qué se han perdido!, sin embargo vivirán esto como asignatura pendiente. Esta etapa, en la que el cielo y la tierra hacen del peregrino un bocadillo es, para mí, la más rica del Camino.

    Cruzamos Burgos Provincia, entramos a Palencia, siguen los llanos y el calor, Palencia nos acoge desde la entrada y nos hace sentir importantes... El Camino discurre paralelo al Canal durante algún tramo. Frómista, merece una parada, Desde aquí a Villalcázar de Sirga la sequedad del ambiente llega a machacar. Villalcázar, una catedral rodeada de pueblo, llanura y cereal. Otro pueblo acogedor, como tantos. Por esta zona el camino es recto. Si vamos en Bici, podemos poner el piloto automático. Los ciclistas avanzan muy deprisa, pocas cuestas, poco tráfico, muchos kilómetros... creo que no será lo mismo.

    Carrión, Terradillos, Sahagún... polvo, cereal, adobes y chicharras.

    Sin darse cuenta el peregrino no tiene las inquietudes del principio, se ha olvidado de la preocupación de los albergues. La imposibilidad de dominar la situación da lugar a la confianza. Controlar no sólo resulta inútil sino que genera ansiedad. El peregrino confía, camina y saborea la libertad.

    DE ASTORGA A SANTIAGO

    Vuelve el verde, vuelven los cultivos verdes primero y los prados después, vuelven las montañas, los robles, los pinos, los castaños y los arbustos, las sombras y las fuentes y regachos. Sin embargo el peregrino que primero miraba hacia fuera y luego miró hacia adentro, ahora no mira a nada, es y así se siente, armonía, es naturaleza, es creación. Se siente parte del Cosmos. Es amigo, es parte del amor de la creación. Me resultó curioso oír en cierta ocasión a un peregrino que decía que cuando el iba pasando por las corredoiras los pájaros le cantaban y no se iban de su lado. En esta tierra el peregrino y la creación son lo mismo, las flores y la hierba emanan su aromas para él, hay una íntima comunicación entre los pasos, el suelo, la vegetación y los pájaros con el caminante. Es una comunicación sensorial pues el peregrino recibe caricias por todos los sentidos.

    ¿Dónde quedaron las necesidades de las primeras etapas? ¿Dónde todo lo imprescindible? ¿Qué hicieron las etapas de vacío? El peregrino en estos nuevos tramos experimenta la confianza. Experimenta la ligereza de la libertad. El Peregrino confía en el propio Camino, confía en la permanente compañía del Dios de la libertad. No le preocupan los albergues, no le preocupa, la ropa, ni el tiempo, sabe que está llegando y sabe esperar en la impaciencia por llegar. Recuerdo aquella frase de aquella santa castellana “Nada me falta, sólo Dios basta”. Es cuando el peregrino sabe decir y saborear la oración “Hágase tu voluntad”. Es ahora cuando se disfruta del camino. Recuerdo en este momento a Pepe otro aragonés cabezota, éste se abrazaba a los árboles y llegaba a emocionarse. Son etapas de plenitud como la Cruz de Ferro o el Cebreiro, etapas que te acercan simbólicamente al Cielo, al Cielo con mayúscula. Son etapas y momentos de mirar hacia el Oeste, es como si ya se viera la llegada, como si Santiago pudiera ya distinguirse en la lejanía, tal vez detrás del próximo monte. También se mira al Este, al camino ya recorrido Son etapas regalo, etapas en las que tras subir y sudar se baja siendo dioses, bajar del cielo para volver a subir.

    En este último tramo podemos hablar de la armonía entre el día y la noche, la luz y las tinieblas. El pecado inherente a nuestra condición humana y el perdón incondicional de Dios Padre, es la Pascua, es cuando cobra sentido la frase “Bendita la falta que mereció tal perdón” (Oh feliz culpa que mereció tan grande redentor). Es en esta etapa cuando el Camino cobra su sentido, cuando todo encaja, cuando se toma conciencia del proceso vivido, es cuando se empieza a entender para qué salí de casa. Y uno se siente llamado y sin poder decirlo siente que Aquel que lo sacó de su casa lo hará llegar a donde considere necesario. Son momentos de confianza.

    ¿Dónde quedó el dolor? ¿Dónde la sed? De éstos últimos tramos se dice que se camina como se respira, sin darnos cuenta. Todo es ya Santiago.

    ALGUNA IDEA PARA LA INTERPRETACIÓN

    El Camino es un espacio geográfico convertido en metáfora de la vida.

    Los niños miran hacia fuera y se sitúan en el mundo mirando los acontecimientos que les ocurren alrededor. El niño necesita protección y se aferra a todo aquello que le da seguridad. En este sentido podemos decir que se agrupa, que lleva todos sus juguetes, sus cosas imprescindibles. Mirada hacia fuera. Mirada hacia las demás personas, busca en las caras conocidas aprobación. Es la etapa primera, desde la propia preparación hasta que el Camino de la vida, benefactor, nos sitúa en nuestro sitio.

    Después viene la adolescencia, la adolescencia es la etapa de la vida en la que se elaboran proyectos personales, en la que miramos hacia adentro y tratamos de responder preguntas relacionadas con la vida y la trascendencia. En estas etapas sin paisaje (con paisaje amplio) el peregrino, adolescente, mira hacia su interior y trata de resituarse en la vida. Es el Camino el que ayuda poniendo en el paisaje cielo y tierra para que el peregrino conozca y sienta que es las dos cosas. El adolescente rompe con las seguridades para volar sólo, como la vieja canción de Mikel Laboa, quiere cortar el cordón umbilical del alma (si es que Gogoa puede ser traducido como alma), es el momento en el que el peregrino busca sus propias relaciones con el Camino y con el mundo.

    La tercera etapa es la vida adulta, en la que el peregrino no mira ni hacia adentro ni hacia fuera, es la etapa en la que el peregrino llena de sentido todo lo vivido, mira hacia atrás y ve la experiencia como un todo. El peregrino, ya adulto, asume su propia historia. Es la plenitud de la vida adulta. Es armonía. Es asunción de la realidad incontrolable, la realidad del amor, de la vida y por tanto de la muerte. Al peregrino adulto no le inquieta ni le angustia el futuro y asume el pasado, reconciliado con él y viviendo un presente confiado.

    ¿Qué es entonces Compostela? En esta interpretación que yo asumo Compostela es el final de la vida adulta, es la muerte, es la vida. Es el volver a empezar, es bukaera eta hasiera, omega y alfa. En la clave cristiana cuando morimos vamos a la gloria. Sin embargo esto sólo parcialmente ocurre en Santiago. Cuando llegamos a la catedral vamos, sí, a la gloria pero en este lugar la gloria no es sino una puerta de piedra perfectamente tallada. Algunos peregrinos hablan de decepción. Habrá de pasar tiempo, tal vez meses para que la experiencia se consolide, repose, se concrete en su realidad y entiendan, con el corazón más que con la cabeza, que tras el camino de Santiago han comenzado una nueva vida. Que el verdadero camino comienza ahora, una vez se ha terminado la peregrinación.

    Ibiltari

  • Shibendu-s Message 109

    Message 109
    Paris
    Dec 10, 2006

    A letter to Kriyaban Joe of Seattle (USA).
    It was nice to have a delightful dialogue, over the telephone, despite the current difficult situation in your personal family life and inspite of the enormous distance and difference in time between Seattle (USA) and Paris (France). How beautifully an explosion of joy and laughter occurred in your body when Shibendu said:

    For everything under the Sun, there is a remedy or none!

    Every phenomenon in the manifest dimension of existence is impermanent. It emerges, endures for a while and ultimately ends. Even stars are born in the cosmos, exist for millions of years, but at last die in the ''black hole''. Endurance in between is of different duration on each occasion.

    Can you meditate on impermanency, without running into duality between the observer and the observed? You will then discover that there is nothing personal anywhere. In fact, in the extraordinary depth of this holistic meditation, the energy of veracity is so enormous that even ''I'' or ''me'' as a separate emotional & sensual device of attachment or aversion vanishes altogether!

    And then one is suddenly exposed to an all-pervading Intelligence (Chaitanya) which is perhaps the ground on which the everlasting play (Leela) of creation, conservation and conclusion goes on! But the Intelligence itself remains unmanifest and unknowable! Why?

    Everything that has a beginning and an end, that is limited and impermanent, is manifest and knowable. Therefore, that which has no beginning & and no end, that which is never born & and never dies, that which is unlimited & timeless, that which is Life and Intelligence, must remain unmanifest and unknowable. This truth is God! God, however, is not truth, it is only a false fabrication and formulation of an imbecile myth called mind whose constituents are greed, gullibility and guilt; fear, fantasy and frustration; desperation, delusion and dependency; belief-systems, bigotry and brutality!

    So when truth as God hits you like a jolt of lightening, then your body, blood-cells and bone-marrow know without any knowledge! Then your life perceives without any experience! This is absolute freedom from mind, even though memory still functions with tremendous sharpness and accuracy for performing the daily tasks.

    So for God's sake, never meditate on God! Neither on ‘No-God’ of Buddhists, Jains and Communists; nor on ‘One God’ of Jews, Christians or Muslims; nor on ‘Multiple Gods’ of Hindus! Just be aware of truth, of what is, of impermanency, from moment to moment. Do not seek ''what should be'', except in the technical world. Universal Intelligence (Krishna) holds. This is the ground permanency. Nothing else is permanent.

    Jiva Bhutam Mahabaho Yayedam Dharyate Jagat
    (Bhagavat Gita VII : 5)
    JAI SRI KRISHNA

  • こんにちは!

    Bienvenidos todos los mensajes que pasen el triple filtro.
    En la antigua Grecia (469 - 399 AC), Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:
    "Sócrates, sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?"
    "Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro".
    "¿Triple filtro?"
    "Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea sobre mi alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?"
    "No, me acabo de enterar y..."
    "Bien", dijo Sócrates. "Conque no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.
    ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?"
    "No. Todo lo contrario ..."
    "Con que ..." le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?"
    "No. No mucho"
    "Por lo tanto ..." concluyó Sócrates,
    "... si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?"

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